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La Coctelera

ENIGMATIKA

Blog para interesados en la historia no oficial del S. XX/XXI, que buscan respuestas a dudas y hechos enigmáticos desde una nueva perspectiva. That is, thinking men and women who question dogma, propaganda and political orthodoxy.

16 Abril 2014

¿QUIÉN FINANCIÓ A HITLER? (2)

El libro de Turner puede llevar a pensar al lector que los judíos no jugaron ningún papel importante en los grandes negocios en Alemania que, evidentemente, no fue el caso. De todas maneras, el único hombre de negocios judío que aparece en el libro es el anti-nazi Paul Silverberg, y creo que fue alguien importante y Turner lo cita.

Es curioso y es algo que me llama la atención siempre que leo libros sobre la historia de Alemania en aquel momento y es que la omisión de hechos o contextos cruciales, se realiza sin ninguna discusión sobre lo que sucedía socialmente hasta la llegada de Hitler al poder. Por ejemplo, el comunismo, el poder judío, el anti-germanismo, el internacionalismo y la degeneración de la República de Weimar. Creo que no se puede discutir, hablar, reflexionar sobre lo que fue el nazismo si de forma deshonesta como hacen muchos historiadores oficiales y demás mercenarios del sistema, no se cita el extremismo comunista, la violencia extremista en las calles, el terrorismo y los grupos paramilitares de izquierda. Parece que no hubiesen existido y sí existieron.

Los grandes industriales eran también hostiles a la línea dura del nacionalista Alfred Hugenberg, que no era nazi, y su partido de derechas Partido Popular Nacional Alemán. Hugenberg era un hombre adelantado y ya vio la importancia de los medios. En 1919 comenzó a construir su enorme imperio de periódicos, revistas, editoriales y fue propietario de la mayor productora de películas en Alemania, la UFA. Es decir, el capital no era amigo de los nacionalismos germanos y sí del internacionalismo apátrida. Incluso en los primeros años posteriores del fin de la I Guerra Mundial, la contribución económica del mundo de los negocios fue mínima en el crecimiento de los partidos. Otra cosa fue la amplia ayuda de la Unión Soviética a los partidos comunistas en el exterior. Al revés de los partidos burgueses, el partido nazi nunca confió en el dinero externo proveniente del mundo de los negocios y nunca dependió de ello. El partido siempre recurrió a las aportaciones de sus miembros. El dinero era dividido entre las unidades locales y la sede del partido. La sede no estaba en Berlín, sino en la “Casa Parda” de Munich. Los miembros también aportaban créditos libres de intereses, donaban equipamiento y hacían muchas horas de voluntariado gratis. Los seguidores de Hitler estaban profundamente comprometidos a diferencia de otros partidos, menos los comunistas.

Esta es una diferencia muy importante con los partidos actuales en el mundo occidental. Creo que sería difícil encontrar personas con un grado de compromiso y entrega como los miembros del partido nacionalsocialista. Actualmente, dependen de élites parásitas de deben pagar así como grandes subvenciones de gente rica, que esas élites manejan a su antojo sin responder por ello. En el partido nazi se recaudaba mucho dinero en los grandes rallies y se pasaba el sombrero tras los discursos de cada orador, que en el caso de Hitler se podían obtener grandes cantidades de dinero. Las SA se lanzaron a varias aventuras empresariales como la venta de ropa, camisas pardas, gorras, corbatas, brazaletes, banderines, banderas, dagas, botiquín de primeros auxilios y otros artículos con certificación oficial. Esta iniciativa se convirtió en una acción a escala nacional, vendiendo por correo y en tiendas oficiales en toda Alemania. La más lucrativa fue la venta de cajetillas de cigarrillos con la marca “Sturm”, que dejaron de vender en 1934, tras haber llegado al poder.

Hitler supo hacer llegar un mensaje al pueblo, por el cual la gente estaba dispuesta a pagar incluso con gran sacrificio para sus bolsillos. Por ello y alejado de los grandes negocios, el movimiento nazi en sus primeros años fue un movimiento genuinamente popular, que enraizó y creció entre una gran cantidad de partidos por la fanática devoción de sus bases. De todas formas, no todo fue sacrificio. El partido tenía personas y activistas a pleno tiempo y con salario, incluyendo periodistas de la prensa. Los oradores recibían un honorario por sus discursos. Y se pagó a un equipo profesional en la “Casa Parda” de Munich y en las oficinas del partido por todo el país. Por ello, hubo mucha gente que pudo dedicarse a tiempo completo a las actividades del partido ¿Y quién hacia funcionar el día a día financiero del partido nazi?

El sofisticado sistema de pago que formaba los fundamentos económicos del partido y su prosperidad, fue desarrollada por un casi desconocido contable llamado Franz Xaver Schwarz, alguien muy interesante y que murió en un campo de concentración aliado tras la guerra a la edad de 72 años. Se unió al partido en 1922 y su número era el 6. Controló las finanzas del partido durante toda su existencia y es el autor de su éxito financiero. Sin embargo y en el libro de Turner sólo se le cita cuatro veces y hasta donde se conoce el sistema financiero que utilizó se describe en las páginas 119 a 124. Muchos documentos sobre este asunto se perdieron en la guerra. A pesar de la extraordinaria habilidad de Schwarz, el partido sufrió momentos económicos difíciles durante los años 20, obligándole a pedir créditos hasta que el incremento de miembros en 1930 cambió la situación.

Por ello, el partido nazi no fue un partido que desde el principio dependió de dinero externo y aportaciones de los industriales. En vez de ello, fue una increíble innovación política, una organización que combinaba un liderazgo carismático con una meticulosa administración burocrática, un partido de movilización que aplicaba técnicas socialistas y financieras revolucionarias. Hitler y su partido recibieron soporte de ricos y gente ordinaria. No se puede comparar con los Rockefellers, Gates, Buffet, Adelson, etc. de hoy y sus aportaciones a los diferentes partidos. Emil Kirdorfs y Fritz Thyssen fueron la excepción, no la regla. La gente más rica y las grandes corporaciones estaban del lado de los judíos. Por ello, es sorprendente que los nazis tuviesen éxito en representar para la población blanca europea lo que los comunistas e izquierdistas representaban para los judíos.

En el primer gabinete de gobierno de Hitler los nacionalsocialistas eran minoría y se asumía externamente que su caudillaje, al igual que el de sus predecesores, no duraría más que unas semanas o meses antes de caer por sí mismo. Su llegada no fue vista como una rotura decisiva con el pasado. Ese fue el error del capital y esa fue la sentencia a Hitler y el motivo de la II Guerra Mundial.

Alemania fue el único gran país donde eso pasó. En los demás países, incluyendo los USA, la crisis de 1929 marcó el triunfo decisivo del izquierdismo sobre las instituciones tradicionales, la cultura y las poblaciones blancas, llevando a día de hoy a las políticas de sustitución de la población blanca a gran escala por desarraigados del tercer mundo y la destrucción de lo poco que queda de libertad y democracia. Podemos prepararnos para lo peor, salvo que nos pongamos en pie de nuevo contra estos tiranos disfrazados de buenistas.

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15 Abril 2014

¿QUIÉN FINANCIÓ A HITLER? (1)

Acabo de terminar el libro de Anthony C. Sutton titulado “Wall Street and the Rise of Hitler” de 1976, en el que el autor explica que las fuentes de financiación de Hitler y su llegada al poder se debieron a que magnates de Wall Street e industriales alemanes, le financiaron profusamente y ello le permitió acabar siendo el nuevo canciller en 1933. Aunque no queda del todo claro, parece que Hitler no era el típico político melifluo y pelele que querían estos financiadores para Alemania y para poder guiarle desde la sombra para poder controlar el país. Se les fue de las manos y la II Guerra Mundial contra Hitler estaba servida... Es evidente que el dinero es la gasolina que mueve la política (y, desgraciadamente, de casi todo lo demás...). La mejor idea sin dinero es absolutamente nada, no nos podemos engañar. Y ello es válido para todo el arco de partidos, independientemente de a quién o qué defiendan. Si se deja sin dinero a un partido o la gente, se les puede destruir.

Por ejemplo, ese ha sido un movimiento habitual de los sionistas cuando han deseado acabar con alguien molesto o instituciones contrarias a sus intereses, del mismo modo que siempre han disfrutado de una altísima capacidad económica que les ha permitido dominar todo lo que les podía interesar . Es lo que ha sucedido con cada presidente de los USA que ha debido arrodillarse ante ellos para poder cobrar el dinero para sus campañas presidenciales. No estoy descubriendo nada que no se sepa o no sea de dominio público. Siempre hemos de partir de la base de que quien paga manda y si no puede mandar, no paga. Es así de simple. Sin embargo, algo que me ha llamado siempre la atención es que la izquierda ha mantenido durante años que Hitler llegó al poder por el dinero de los magnates capitalistas.

Según he ido viendo, este cuento viene ya de los años 20 y 30 del siglo XX a través de los comunistas e izquierdistas que dominaban Alemania, el oeste de Europa y por supuesto la Unión Soviética. Además esta historia fue admitida y propalada por académicos, profesores y los medios desde entonces. Afortunadamente no todos los miembros del mundo académico han estado de acuerdo con ello. Por ejemplo el profesor de historia de la Universidad de Yale, Henry Ashby Turner, que murió en 2008, lo expone claramente en su libro “German Big Business and the Rise of Hitler” (New York: Oxford University Press, 1985). El libro cubre el periodo político de Hitler hasta 1933 en que llega democráticamente al poder.

El libro rebate sin fisuras la milonga de que el gran capital financió y promocionó la subida y llegada al poder de Hitler. También demuestra que ese supuesto apoyo del capital ha sido exagerado enormemente e incluso falseado. Sólo los grandes industriales Emil Kirdorf y Fritz Thyssen apoyaron activamente a Hitler. Según William L. Patch de las Universidades de Washington y Lee, las conclusiones de Turner “ya son aceptadas actualmente por casi todos los especialistas en este campo”. Turner, que pasó los años 1954 y 55 como becario de Fullbright en la Universidad de Munich y la Universidad Libre de Berlín, sabía alemán y examinó de forma exhaustiva los documentos originales jamás publicados de las grandes corporaciones alemanas, sindicatos y el partido nacionalsocialista. Algunos de sus trabajos como becario fueron escritos y publicados en alemán. Era un norteamericano con un nivel de conocimiento superior y eso queda claro en su libro.

Desde luego no es ninguna sorpresa para alguien que como yo ha leído a David Irving, que las fuentes de las cuales obtuvo Turner sus datos, han sido ignoradas por los demás historiadores. También como Irving, Turner siempre estuvo alerta de las trampas propagandísticas de los demás investigadores y que lo fueron por razones ideológicas y no históricas. Es mucho más escrupuloso que otros historiadores propagandísticos sobre la credibilidad de sus fuentes de información y siempre fue muy crítico con las fuentes de la Alemania Oriental y otras de países comunistas. Un detalle muy interesante conociendo el trabajo de Turner es que él creía (y yo también...) que la historia “oficial” no sólo ha sido inspirada por el marxismo, sino también por el psicoanálisis freudiano y teorías de totalitarismo y con ello han conseguido distorsionar muchos datos y hechos acerca de la subida del nazismo.

Turner desarrolló la sospecha de que los seguidores del marxismo estaban especialmente inclinados a violar sistemáticamente las reglas básicas de las pruebas históricas y eso le hacia sospechar también y con toda la razón, sobre las teorías freudianas acerca del totalitarismo y muchos otros intentos de poder encajar la llegada de Hitler, explicándolo a través de teorías dramáticas. Y creo que este el punto que convierte el trabajo de Turner en algo del máximo interés para cualquier estudiante o profesional serio sobre la historia. A pesar de que Fritz Thyssen fue un “ave rara” del mundo de los negocios que apoyó a Hitler, Turner alertó de que el libro del industrial alemán “I paid Hitler” de 1941, es poco fiable. Le llama “supuestas memorias” escritas por el húngaro Emery Reves, un judío propagandista muy bien conectado.

Turner también hace referencia a otros libros en ingles sobre el origen de la financiación de Hitler, por ejemplo el de James y Suzanne Pool “Who Financed Hitler” de 1978. De este libro, Turner dice que “viola de forma flagrante cualquier análisis serio histórico hasta convertirlo en algo inútil” y añade “entre otras cosas, los autores citan documentos de archivos que jamás han visitado". Y aquí aparece el libro que he citado al principio de Anthony C. Sutton titulado “Wall Street and the Rise of Hitler” de 1976. Turner no lo menciona en su libro, pero es bueno saber que Sutton era un académico anti-comunista y luego escritor independiente fuera del sistema, lo cual es un grado. Sin embargo, Sutton se basa fuertemente en las citadas memorias de Thyssen y también y en otras “autoridades fraudulentas” como el periodista judío húngaro-americano Ladislas Farago. La tesis de éste último es la misma que la de los izquierdistas y judíos y es que “la contribución del capital americano a los preparativos militares alemanes antes de 1940, sólo pueden ser descritos como fenomenales y sobre todo teniendo en cuenta las capacidades militares alemanas”. Con lo que se deduce que Hitler fue hijo de los capitalistas y por lo tanto culpables...

Por ello, la imagen que da Turner de la relación entre los grandes industriales alemanes y el partido nazi, nos demuestra lo poco que tuvo que ver el mundo de los negocios con el éxito del NSDAP en Alemania. Incluso el mayor industrial y hombre de negocios alemán Gustav Georg Friedrich Maria Krupp von Bohlen und Halbach, fue un anti-nazi inflexible. Y la razón de este rechazo es que el partido nazi era percibido como anti-capitalista y casi comunista... Además, los titanes de la industria alemana también rechazaban a los nazis por su antisemitismo. Ese también fue un factor para no dar soporte amplio al partido y sobre todo cuando se ve incluso ahora mismo, como el gran capital se acomoda sin problemas a judíos, socialistas, globalistas, verdes e incluso comunistas.

Recomiendo el libro si tenéis la oportunidad de conseguirlo. ¡Vale la pena!

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1 Abril 2014

GASOLINA SINTÉTICA

Desde hace años oigo la milonga de que se acaba el petróleo o bien lo del cambio climático. Son dos asuntos recurrentes del mundialismo para aplastar a la población y mantenerla en tensión, justificando las subidas de precios, su racionamiento y la escasez si hace falta. Recuerdo una portada de la revista TIME de 1975 en la que se anunciaba que llegaba una glaciación... Creo que aún la estamos esperando. Ahora el efecto invernadero y el calor y bla, bla, bla. Es igual, engañan a quien quiere ser engañado. Tienen sus científicos mercenarios que dirán lo que ellos dicten. Con todo esto, hoy quiero referirme al asunto del petróleo y que también sufre los comentarios oportunos de que si se acaba, que si esto no puede continuar así, que si provoca el efecto invernadero, que si el agujero en la capa de ozono y demás rollos.

Ya en los años 50’s en los Estados Unidos se hablaba de que había poco petróleo y que mucho lo habían consumido en la II Guerra Mundial en el frente europeo y en el Pacífico. Pero eso entonces tenía poco sentido ya que el entonces presidente Eisenhower, quería construir una ambiciosa red de autopistas que cruzasen los USA ¿cómo era posible si se estaba acabando el petróleo? Se podía deducir que el gobierno USA y las grandes compañías petrolíferas, sabían algo que no explicaban a su población. También recuerdo haber leído que los rusos, en aquel entonces, habían encontrado petróleo a miles de metros por debajo de la corteza terrestre. Yo me preguntaba que cómo era posible que los dinosaurios y los bosques de entonces hubiesen quedado tan por debajo de la corteza de nuestro planeta. Y también me preguntaba ¿cuantos dinosaurios y árboles de entonces hacían falta para obtener un barril de petróleo? Nadie me dio la respuesta satisfactoria o no he sabido encontrarla, no lo sé...

No soy técnico, pero no es difícil llegar a la conclusión, por sentido común, de que:
1) Es un mito que el petróleo sea escaso o se esté acabando
2) El petróleo es abiótico y no orgánico en su naturaleza

Los USA y las grandes compañías del sector han perpetuado el fraude, enredando a la gente haciéndoles creer que el petróleo y el gas natural son “combustibles fósiles” y que pronto se terminarán. Pero la verdad es que los combustibles de hidrocarbón, debidamente entendidos, son combustibles renovables que se producen de forma natural en la tierra de forma constante y abundante. No tienen nada que ver con los restos de dinosaurios o bosques. Es decir, los USA disponen de petróleo de forma inacabable.

Tengo claro que los científicos alemanes descubrieron el secreto del petróleo sintético y pudieron fabricarlo sin problemas. Estos científicos entendieron y desarrollaron la ecuación química fundamental que explica cómo se produce el combustible de hidrocarbón sin la ayuda de ningún organismo muerto y descompuesto. Pero vayamos un poco a la historia...

Cuando los aliados entraron en Alemania y tras peinar Francia, el ejército USA disponía de más de 3.000 equipos que actuaban por separado y que movían a más de 10.000 investigadores incluyendo industriales, ingenieros, científicos y técnicos. Estos equipos llegaron hasta las miles de fábricas alemanas, instituciones científicas, empresas, etc., para llevar a cabo interrogatorios secretos y cargar en camiones cientos de toneladas de documentos capturados. Lo explica el profesor de historia de la Universidad de Texas Arnold Krammer en su libro “Technology Transfer as War Booty: the US Technical Oil Mission to Europe, 1945”. Dice el profesor que cargaron cientos de toneladas de datos, informes y productos para su embarque y envío a los USA, y los científicos alemanes fueron interrogados por soldados que no portaban rango o unidad en sus uniformes, eran uniformes neutros y eran miembros de los servicios de inteligencia. Y había algo en común entre los interrogados y era que eran científicos que investigaban y desarrollaban materiales estratégicos para el III Reich.

Siempre se habla de los científicos implicados en las V1 y V2 y quizás han pasado más desapercibidos del conocimiento público aquellos científicos involucrados en la investigación química de la composición y los secretos de cómo se forma el petróleo, aunque eso algo que ya venía de los investigadores alemanes al principio del siglo XX. Ya habían desarrollado las fórmulas necesarias para producir la gasolina sintética. Y fue el proceso llamado “Fisher-Tropsch” desarrollado en la Alemania de Hitler, el que explica el origen del petróleo como un fenómeno natural en el cual el hidrógeno y el carbón forman ese petróleo y se puede convertir en combustible sintético líquido. Anthony N. Stranges del departamento de Historia de la Universidad de Texas, lo deja claro diciendo que Alemania no tenía depósitos de petróleo. Y sigue diciendo que antes del siglo XX, Alemania no tenía un problema con el combustible ya que en aquel entonces el carbón era el recurso para mover la maquinaria, calefacción, industria y el ejército y tenía carbón en abundancia. Pero al iniciarse el siglo XX, todo esto cambia para Alemania y se convierte en un país dependiente del petróleo ya que todo empieza a depender de motores diesel y gasolina, coches, camiones y aviones. Los barcos y las grandes líneas alemanas que cruzaban el Atlántico requerían también petróleo. En resumen, Alemania tenía un problema.

La solución vino en el Berlín de los años 20 cuando dos químicos alemanes, Franz Fischer (1877-1947) y Hans Topsch (1889-1935), desarrollaron una serie de ecuaciones que se conocieron como el “Proceso Fischer-Topsch”, que definía un proceso para conseguir gasolina sintética y gas-oil a partir del carbón. Durante los años 30’s, el gigante IG Farben recibió el apoyo de la Luftwaffe de Hitler para que la empresa produjese un combustible de aviación de alta calidad y abundante. También la Wehrmacht hizo una solicitud similar. Por supuesto que se consiguió. Se puede afirmar que sin el “Proceso Fischer-Topsch”, Alemania no hubiese podido poner en marcha a su ejército, ni hubiese podido combatir a sus enemigos durante la II Guerra Mundial.

Cuando empezó la guerra en 1939, Alemania disponía de 14 plantas de fabricación de gasolina sintética en plena operatividad y seis más estaban en construcción, produciendo el 95% de la gasolina que usaba la Luftwaffe. En 1943 y utilizando el “Proceso Fischer-Topsch”, Alemania produjo casi tres millones de toneladas métricas de gasolina sintética, además de gas-oil, keroseno y aceites de motor. ¡Y todo ello producido sintéticamente del carbón! De hecho, Alemania fue capaz de satisfacer hasta el 75% de la demanda de combustible durante la guerra a través del “Proceso Fischer-Topsch”.

También el Japón Imperial que tenía graves carencias de combustible, siguió el mismo proceso alemán que le fue cedido por su socio militar. Japón llegó a tener ochenta y siete plantas de fabricación de gasolina sintética y siguiendo el plan de Siete Años de 1937, hasta 1944 llegó a fabricar un total de 6.3 millones de barriles de gasolina sintética y gas-oil sintético. Y sólo en 1944 llegó a fabricar 717.000 barriles, con las 15 plantas que quedaban en funcionamiento, ya que en ese momento el país era bombardeado sistemáticamente por los USA.

Sin duda un tema muy interesante sobre el que volveré más adelante, pero que solucionaría el problema del petróleo en precio y abundancia. Sin embargo, alguien quiere que esto no sea así y que siga el status-quo que tenemos y sufrimos.

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31 Marzo 2014

CABALGADA MORTAL (2/2)

El análisis de Mosier también habla de las otras formas de artillería móvil alemana, que muchas veces no se considera como “blindados”, ya que su cañón sólo puede ser elevado o bajado y sin torreta móvil. Los cañones de asalto, artillería autopropulsada, antiaéreos móviles, caza-carros y otras nuevas armas se produjeron en gran cantidad y puestas al servicio como unidades de apoyo a la infantería o como complemento a las divisiones panzer. Fueron muchas veces rechazadas, por ejemplo por Guderian y otros como una innovación no bien recibida. Sin embargo tuvieron un éxito indiscutible en la destrucción de miles de carros enemigos soviéticos, incrementando los ratios que he comentado más arriba.

El autor demuestra que las tropas alemanas y sus oficiales estaban muy bien preparados y entrenados, mejorando sus tácticas y estrategias a medida que la guerra avanzaba. Sin embargo sus oponentes soviéticos, oficiales y tropa, se mantenían pobremente preparados y muy mal dirigidos. Mosier presenta de forma franca a los militares soviéticos como generalmente incompetentes, manteniendo las altísimas bajas y fracasos a su nivel hasta el final de la guerra. También pone en duda la alta reputación “oficial” de los mariscales soviéticos Zukov, Koniev y otros, mostrándolos como superados por las circunstancias y deshonestos en sus memorias sobre la guerra. Por ello, se pregunta lógicamente ¿cómo pudieron ganar la guerra los soviéticos? Mosier muestra el cómo.

Primero, la URSS recibió una cantidad enorme de ayudas dentro del programa americano “Lend & Lease” y otras formas de colaboración desde los USA e Inglaterra. Camiones, aviones, tanques, gasolina, comida y todo en gran cantidad fue suministrado a los soviéticos y les salvó de la destrucción en manos alemanas. Esto es algo que derriba el mito estalinista de que la ayuda fue insignificante y que jugó un papel mínimo o ninguno en la victoria soviética. Segundo, a pesar de las repetidas solicitudes de Stalin de que los aliados abriesen un segundo frente para rebajar la presión sobre la Unión Soviética, de hecho ya habían dichos frentes en marcha que consumían recursos de Alemania. Por ejemplo, un segundo frente era el bombardeo continuado sobre Alemania, un tercer frente en el Atlántico, un cuarto en el norte de África y luego Sicilia e Italia y todo ello antes de abrir el quinto frente en Normandía en Junio de 1944.

El autor presenta de forma concluyente que lo que dio a los soviéticos la victoria fue el hacer que las mejores unidades alemanas se trasladasen a otros frentes en el oeste y el sur, a los Balcanes, a Francia, a Italia y en cualquier otro lugar donde fuesen requeridas de forma urgente. Entre ellas se encontraban las unidades de élite de las Waffen SS o la división “Grossdeutschland”. A la Wehrmacht se le quitó parte de su capacidad de fuego y armamentos que necesitaba en el este y por lo tanto su papel se convirtió en defensivo. El mito de la solidez pétrea del Ejército Rojo que de forma victoriosa empujó a los alemanes hasta Berlín, cae ante el análisis de Mosier.

También Mosier analiza algún error alemán como el no haber tenido un bombardero estratégico en producción masiva, pero esto se debía a que Hitler no quería una guerra mundial y su ejército estaba diseñado para operaciones de poco alcance geográfico, como mucho hasta Ucrania, tal como ya señala en su libro “Mein Kampf” y el “Lebensraum” que el Führer quería. Esta falta de un bombardero de largo alcance limitó el bombardear las fábricas más allá de los Urales. Sin embargo y a pesar de ello dice que Alemania estuvo muy cerca de aniquilar totalmente al Ejército Rojo ya en 1941, y sólo se debió a la generosa y vital ayuda americana e inglesa que la URSS pudo sobrevivir. Por lo tanto, aunque sin ese bombardero estratégico, Alemania casi acabó con los soviéticos.También dice que en la guerra contra los partisanos en Rusia, Ucrania y Bielorusia, no fue más que una pequeña molestia para los alemanes y nunca fue una amenaza mayor.

A este respecto, señala que la mayoría de las víctimas civiles soviéticas durante la guerra fueron el resultado directo de las órdenes de Stalin y no de las acciones alemanas, ya que mandaba ataques y retiradas en cualquier lugar tras las líneas, y que la mayoría de las mismas fueron machacadas por los alemanes con un gran costo de vidas rusas y pocas bajas alemanas. Mosier sostiene que las enormes pérdidas humanas sufridas y la destrucción física (ciudades, edificios, fábricas, presas, etc.), llevaron al colapso de la URSS unas décadas después. Si esto es así, Hitler fue la persona que lo consiguió. Pero, sobre todo, protegió a Europa de ser arrollada por Stalin en 1941, algo que nadie es capaz de admitir a día de hoy.

Mosier observa con atención la naturaleza de la “verdad” y “realidad” soviética mezclada con el estilo de liderazgo de Stalin y eso, dice, es muy revelador. Stalin podía hacer un pronunciamiento político sobre la guerra, la economía o la producción, etc., y se esperaba que sus subordinados produjesen informes, estadísticas, por ejemplo “hechos” que confirmasen la “realidad” de Stalin. esta información tamizada, según Mosier, es la que fue usada por los historiadores oficiales, periodistas y otros buscando cifras y estadísticas, incluso cuando creían que ese material era dudoso en su veracidad, lo usaron igualmente pensando que así perpetuaban los mitos de Stalin.

Su sucesor Krushev perpetuó selectivamente esos mitos si eran útiles a sus propósitos. Por ello, cuando Krushev en sus famosos discursos donde denunciaba los crímenes de Stalin en los Gulags y las purgas del “Gran Terror”, no lo extendía sus denuncias a los mitos que rodeaban a la “Gran Guerra Patriótica”, que siguieron y siguen en pie hasta hoy. también hay mitos similares en el lado aliado...El mismo Stalin no aceptaba ninguna contradicción y fue famoso por castigar a esos que le daban malas noticias. En una ocasión fue un líder de la aviación soviética que le indicó a Stalin que los aviones de la Flota Aérea Roja, estaban pobremente diseñados y fabricados, averiándose continuamente. Fue arrestado, torturado y ejecutado y fue un ejemplo para los demás... La visión marxista-leninista de la naturaleza de la verdad misma, revela que es una construcción política, cuyo objetivo político es siempre más importante que los meros hechos o la realidad.

A diferencia del modelo occidental, el marxismo dicta que “todo es político” como la verdad, la literatura, etc., de hecho cualquier cosa debe servir para conseguir los objetivos del marxismo-leninismo. La naturaleza de la verdad misma es entonces definida, desde su punto de vista, como que el marxismo no está técnicamente “mintiendo” cuando fabrica los mitos y literatura sobre la II Guerra Mundial o como la URSS ganó la guerra.

Añadiría que el trabajo de Mosier es refrescante y placentero y en particular para los que defienden una lectura revisionista de la historia oficial. ¡Muy recomendable!

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23 Marzo 2014

CABALGADA MORTAL (1/2)

Ya sabéis que me gusta mucho el análisis del choque titánico entre la Unión Soviética de Stalin y la Alemania de Hitler desde 1941 hasta 1945. Hasta hoy la versión oficial y los medios de comunicación han seguido un patrón similar: “Alemania, dirigida por un loco codicioso por la conquista del mundo, atacó por sorpresa a la Unión Soviética. Los alemanes hicieron conquistas rápidas sobre un enemigo que no se esperaba el ataque y que fue sorprendido totalmente. Cuando los soviéticos se recuperaron de la sorpresa inicial, pusieron en marcha sus casi inacabables recursos humanos y materiales y pasaron al ataque, forzando gradualmente a que los invasores regresasen a su frontera inicial y luego destrozando el régimen nazi casi por sí mismos. Es decir, los alemanes fueron perdiendo fuerza y siendo cada vez más débiles, mientras que los soviéticos crecieron en potencia haciendo que la derrota alemana fuese inevitable. Los aliados occidentales ayudaron, pero fueron los soviéticos quienes acabaron con la amenaza nazi” Y así continuamente...

Una gran cantidad de documentos y estadísticas parecen dar la razón a Stalin en cuanto a cómo fue la guerra. La mayoría de los historiadores occidentales han aceptado su veracidad y de forma rutinaria la citan en sus estudios, incluso en libros y estudios recientes como los de David Glantz y sus análisis de varias batallas en el frente del este. También historiadores anteriores como John Erickson hicieron lo mismo, apoyándose en la versión de Stalin sobre la guerra. Los pocos historiadores que discutieron la versión de Stalin, fueron tachados de “controvertidos” y sus ideas y planteamientos, se rechazaban o se trataban con desprecio.

Uno de ellos y de los que os quiero hablar aquí es del norteamericano Dr. John Mosier, profesor de la Universidad Loyola de Nueva Orleans, el cual ya ha publicado libros muy interesantes como “The Blitzkrieg Myth”, “The Myth of the Great War” y “Cross of Iron”. Estos libros muy profundos académicamente y muy objetivos en sus análisis, han establecido sin ningún tipo de duda que hay una realidad diferente sobre Alemania en las dos grandes guerras. Son libros que os recomiendo totalmente. Pero el más interesante es el último titulado “DEATHRIDE: Hitler vs. Stalin: the Eastern Front, 1941-1945”, de la editorial Simon & Schuster, Nueva York, 2010. En este libro Mosier se mete en agua hirviendo ya que las sorpresas que contiene son muchas y rompedoras. Por ejemplo, en vez de un dictador loco y codicioso que quería conquistar el mundo, Hitler es mostrado como alguien en su sano juicio y racional que toma decisiones sensatas y acertadas, que entiende de estrategia y política global mucho más y mejor que sus generales.

En vez de un ataque sorpresa sobre la inocente Unión Soviética, Mosier concluye que la guerra fue un golpe preventivo sobre un régimen depredador a punto de invadir Alemania y la Europa occidental.
Mosier, entre otros trabajos, cita el libro que ya he recomendado en otros artículos en este blog titulado “Icebreaker” de Victor Suvarov y la obra de Joachim Hoffmann “Stalin’s War of Extermination”. Y Mosier cita ambas obras de forma respetuosa. Sólo eso ya es una gran sorpresa, ya que muchos historiadores rechazan esos descubrimientos de los dos autores con desprecio o los ignoran. La simple idea de acusar de la guerra a los soviéticos en vez de Hitler, ha sido siempre un tema tabú. Y esa idea aparece bien fundamentada en el último libro de Mosier.

En el libro (pag 82) Mosier dice “Las pruebas más recientes confirman los interrogatorios a los oficiales soviéticos capturados y lo que ya revelaron en 1941 y fue que Stalin estaba planificando atacar a Hitler en el primer momento posible. Durante cincuenta años aproximadamente esa idea ha sido rechazada a pesar de que fue el patrón de actuación soviética antes de 1939 y después de 1945. Por ello, estas pruebas recientes contradicen la antigua leyenda de Stalin y explica ciertamente la motivación de Hitler: su ataque a la Unión Soviética fue un ataque preventivo”

Una tendencia habitual de los generales alemanes tras la guerra fue continuar asumiendo muchas de esas asunciones. Se querían distanciar de Hitler y del Nacionalsocialismo, presentándole como alguien que les forzó a la guerra. De acuerdo a esta versión amable, todo lo que fue mal fue culpa de Hitler y sus decisiones enloquecidas, mientras que todo lo bueno y correcto que sucedió fue el resultado de los generales. No tengo dudas que esta explicación simplista tiene que ver con la protección de sus propias reputaciones, además de proteger la imagen del generalato alemán y sobre todo sobrevivir a la Alemania de la posguerra y mejorar sus relaciones con los vencedores, sobre todo los USA, que ocuparon y aún ocupan, la derrotada Alemania.

Mosier puntualiza que en casi todos los casos, Hitler tomó las decisiones correctas mientras que sus generales no. La casta de los  generales estaba entrenada para tomar grandes ciudades y sobre todo las capitales, pero Hitler entendía que las guerras modernas eran económicas en su naturaleza y por ello los conflictos debían conseguir la materia prima del enemigo y sus recursos, impidiendo que el enemigo pudiese hacerlo en los propios. Mosier defiende que los generales de Hitler no entendían este principio de la guerra moderna. En la página 31 el libro dice “Una de las quejas más acertadas de Hitler sobre sus generales fue que no entendían nada sobre los aspectos económicos de la guerra. Esto podía ser extendido a otras áreas fuera de la economía”.

El libro sigue “Los generales ya desde el principio veían la guerra con la Unión Soviética desde la perspectiva tradicional: destrucción de los ejércitos y ocupación de las viejas y nuevas ciudades, especialmente Moscú”. Mosier cita a Heinz Guderian y su libro “Panzer Leader” que “Hitler dijo que las materias primas y la agricultura de Ucrania eran vitalmente necesarias para la futura continuación de la guerra. Habló de nuevo de neutralizar Crimea que la consideraba como el ‘portaaviones soviético’ para atacar los campos petrolíferos rumanos. Por primera vez oí usar la frase ‘mis generales no saben nada de los aspectos económicos de la guerra”

El análisis de Mosier de los mitos inspirados de Stalin sobre la guerra está lleno de estudios muy cuidadosos tanto de información alemana como rusa. Dice que los datos alemanes son muy precisos y con un nivel de detalle sorprendente. En vez de irse debilitando a medida que avanzaba la guerra contra la Unión Soviética  tanto en hombres como en material de combate, etc., año tras año, Mosier demuestra que se incrementó progresivamente en tropas, blindados, todo tipo de potencia de fuego y en la calidad del mando tanto estratégico como táctico. Los datos rusos, presentados como inacabables fueron decreciendo de forma imparable. Sus tropas eran diezmadas a millones gracias a las órdenes de Stalin de realizar ataques frontales en cualquier lugar, mientras que sus blindados eran destrozados por la potencia de fuego alemana y las tácticas correspondientes. Incluso las estadísticas oficiales soviéticas de pérdidas y producción, revelan muchos errores y anomalías que cuando se comparan con las cifras más precisas del bando alemán, le permiten ofrecer a Mosier una imagen real de lo que pasó.

Lo que revelan es que la cifra de bajas en ambos bandos era de un ratio de 5 a 1 a favor de Alemania. Con una población de 170 millones de personas en la URSS y de cerca de 100 millones en Alemania, la URSS  no podía soportar durante mucho tiempo un ratio superior de 2 a 1. En otras palabras, las matanzas de sus soldados desangraban a la URSS. Hitler entendió esto y apretó para continuar con el proceso. Su orden de resistir de “mantenerse en sus posiciones” en el invierno de 1941, provocó más combates con una gran disparidad de bajas y siempre a favor de Alemania.

La producción de blindados y artillería y su uso es examinado por Mosier al detalle. Y muestra que mientras que los soviéticos reclaman una producción de tanques enorme en cifras, no sólo las cifras reales fueron mucho más bajas, sino que los propios tanques soviéticos tenían problemas continuamente. Su vida operativa se medía frecuentemente en días o incluso en horas antes de que las averías y fallos apareciesen. Los soviéticos produjeron tanques pero no así recambios. No fabricaron vehículos para recoger los tanques averiados, ni tampoco talleres de reparación. Sencillamente los desconocían. Abandonaban el tanque averiado y ya está...

Los tanques alemanes eran de más calidad y tenían el mantenimiento adecuado. Los vehículos averiados o alcanzados se recuperaban rápidamente, se reparaban y volvían al combate en muy poco tiempo. Las disparidades en cuanto a prestaciones y efectividad en el campo de batalla de los blindados seguía un ratio muy similar al de las pérdidas de soldados y siempre a favor de Alemania.

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21 Marzo 2014

FIRMA DE LIBROS

Queridos amigos, sólo unas líneas para indicaros que el próximo día 23 de Abril, Día de Sant Jordi, firmaré ejemplares de mis libros en la FNAC de las Arenas de Barcelona, entre 12:00 y 13:00 horas. Será un placer veros personalmente.

Un abrazo, Felipe Botaya

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16 Marzo 2014

MOSQUITOS ALEMANES

Hace pocos días leí en la prensa que la Alemania de Hitler había proyectado utilizar mosquitos para atacar a los aliados como arma biológica. La noticia apareció a finales de Enero en la prensa internacional y se apoyaban en un artículo de la revista de investigación “Endeavour”  titulado “The Entomological Institute of the Waffen-SS: evidence for offensive biological warfare research in the Third Reich” escrito por un biólogo, Dr. Klaus Reinhardt, de la Universidad de Tübingen. El artículo decía que Himmler ordenó la creación de un instituto entomológico para estudiar la fisiología y el control de insectos que pudiesen ser útiles contra el enemigo. La noticia decía que se fundó en Dachau y que ya habían llevado a cabo algunas investigaciones notorias en ese campo de la investigación. La idea era disponer de mosquitos que pudiesen expandir la malaria.

Sin embargo, recuerdo haber leído a finales de los años 90’s un informe dentro de una serie titulada “Chemical & Biological Warfare Studies” (Estudios sobre las armas Químicas y Biológicas), editado por el profesor Dr. Erhard Geissler y el Dr. John Ellis van Courtland Moon y bajo el título concreto de “Biological and Toxin Weapons: Research, Development and Use from the Middle Ages to 1945” (Armas Biológicas y Toxinas: Investigación, Desarrollo y Uso desde la Edad Media hasta 1945) (http://books.sipri.org/product_info?c_product_id=165). Actualmente el profesor Dr. Geissler que es un profesor jubilado de biología molecular y genética (Fue profesor de Genética y responsable del Grupo de Investigación de Bioética, del Centro Max Delbrück de Medicina Molecular, en Berlín-Buch), escribió un capítulo de las armas biológicas alemanas antes y durante la II Guerra Mundial. En ese capítulo, el profesor Dr. Geissler desmonta el mito de que las SS estuviesen llevando a cabo un programa de ofensiva biológica secreta y que pudiese ir en contra de las órdenes explícitas de Hitler de investigar armas de ese tipo.

Sin embargo el Dr. Klaus Reinhardt dice haber descubierto documentación “fresca” en Dachau y sugiere que lo que se sabía hasta ahora sobre este tipo de armas alemanas era erróneo. Sin embargo, cuando se conocen los muy serios estudios sobre este asunto del profesor Dr. Geissler y sobre todo su mastodóntica obra de investigación de casi 1000 páginas titulada “Biologische Waffen-nicht in Hitlers Arsenalen” (Armas Biológicas - no en los Arsenales de Hitler) y otras investigaciones históricas serias sobre los orígenes de los programas de armas ofensivas biológicas al inicio de la II Guerra Mundial, las dudas son más que razonables sobre lo que dice el Dr. Reinhardt. Como mínimo me muestro escéptico. Incluso creo que sus conclusiones no se han tomado como absolutas a pesar de lo que sugiere la prensa.

Pero el año pasado, 3/3/2013, el profesor Dr. Geissler publicó en su blog (http://www.prof-dr-erhard-geissler.de/biowaffen-und-ihre-geschichte/alte-und-neue-desinformationen/no-evidence-for-bw-activities-in-wwii/), llamando a los supuestos descubrimientos del Dr. Reinhardt de “desinformación” y lamenta que la prensa se haga eco de noticias como esa. Sin embargo y a pesar del llamativo título del articulo del Dr. Reinhardt, cuando se profundiza en lo que explica, queda claro que no aporta nada nuevo sobre la dualidad de actividades del Instituto Entomológico de las Waffen SS, sobre lo que ya había sido publicado profusamente. Por ejemplo, los estudios y experimentos de bajo nivel llevados a cabo por Eduard May en Septiembre de 1944, sobre la supervivencia de mosquitos hambrientos, creo que difícilmente pueden ser titulados como la “existencia de un programa de investigación sobre armas biológicas en la Alemania Nazi” como pregona el Dr. Reinhardt. Dejando aparte esto, el eje de la investigación y documentación del Dr. Reinhardt, incluyendo sus conclusiones, no aporta nada sobre la supuesta preparación alemana de armas biológicas y trata sobre todo de la supuestamente enigmática figura de su director Eduard May.

El profesor Dr. Geissler concluye que “hasta hoy no hay pruebas de una investigación alemana sobre armas biológicas tras los intentos fracasados de bio-sabotajes alemanes durante la I Guerra Mundial. Es una pena que el engañoso titular del Dr. Reinhardt, similar a otros titulares, artículos y campañas de desinformación, son favorecidas por los medios de comunicación que buscan titulares asombrosos cuando la historia demuestra que no fue así”

Totalmente de acuerdo con el profesor Dr. Geissler. Ahora falta desmontar muchos otros mitos de la II Guerra Mundial y de la Alemania de Hitler con pruebas sólidas. De hecho, ya hay muchas pruebas sólidas de otras supuestas “verdades” de la guerra. Sin embargo, ya sabemos como actúan los medios de comunicación que prefieren verter todo tipo de infamias a través de mercenarios titulados sobre aquella época y aquel país. A alguien le interesa que eso sea así...

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14 Marzo 2014

EL UNIVERSO

Hoy quiero daros un descanso de tantos malos rollos históricos y mentiras continuas de nuestras élites. Os paso el enlace de una página científica americana seria, donde se muestra el universo conocido con los últimos descubrimientos y datos científicos que se poseen.

Son imágenes hipnóticas de una magnitud impensable, pero que conducen a la reflexión de lo poca cosa que somos y las peleas que de forma idiota siguen dándose en nuestro viejo planeta Tierra.

Cuando veo estas imágenes me dan pena los banqueros y estúpidos similares y su afán por poseer todo de todos ¿para qué? Es absurdo y estas imágenes nos explican lo ridículo de esa forma de ser. Vanitas vanitatum et omnia vanitas...

¡Disfrutadlo!

https://www.dropbox.com/s/mr0fqwsbtvkvjru/The%20Known%20Universe%20by%20AMNH.mp4

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Soy Felipe Botaya, nací en Londres en Junio de 1953, durante la Coronation Week. He estado trabajando para compañías nacionales y multinacionales en España, Inglaterra y Oriente Medio. Soy Doctor en Administración y Dirección de Empresas. Siempre interesado en los enigmas de la historia, escribo este blog especializado en las dos Guerras Mundiales y en los libros que he publicado: OPERACIÓN HAGEN; ANTÁRTIDA 1947; KRONOS; KOLONIE WALDNER 555 (estos cuatro en editorial Nowtilus) y NO LE LLAME NEGRO LLÁMELE SUBSAHARIANO (ed. Identidad) deseando compartir con todos vosotros las inquietudes que tenemos acerca de los enigmas históricos y la evolución cultural que rodean a buena parte del S. XX/XXI. Os animo a que enviéis vuestros comentarios sobre estos temas y así enriquecer el blog y nuestros conocimientos. No creo en conspiraciones, creo en las coincidencias... Thoughful skepticism of official claims, is an honorable and essential feature of any free society.

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